RUMBO A ÍTACA

 Antes de regresar,

permitiré  que las palabras,

mis animales feroces,

abandonen las jaulas.

Al principio, confundidas,

libres del verso sus alas oscuras,

como pájaros hambrientos,

picotearán las huellas.

 

Con su antiguo apetito devorarán la historia

El tacto del abrazo en el sudor del verano

La memoria densa  de los perfumes

que navegaban nuestros fluidos,

los ríos de abundancia o desaliento

 

He perseguido un amanecer intacto

Soñé con una  playa donde

era posible alojarse

y quemar las naves

 

Cuando regrese, llegaré al puerto

desnuda, callada

y habré olvidado

que solo las sirenas

me consolaron con sus cantos.

 

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