Mañana pasan los Reyes Magos. Hace dos semanas les hice una carta con un dibujito y se la di a mamá para que la lleve al correo. He pedido un futbol y una camiseta. Espero que, este año, a los Reyes no se les acaben los regalos antes de llegar a mi casa. Esto de vivir en el borde es muy malo. Si esta vez me vuelven a regalar unas medias, cuando aprenda a escribir, les voy a dar la idea de que empiecen por aquí a repartir las pelotas, los trencitos, los patines y que a las medias las dejen en la calle principal. Total, no les cuesta nada cambiar el recorrido. Nuestro pasto para los camellos es igual al de los otros chicos y nunca nos olvidamos de poner las ojotas.
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