LA NEGRA TOMASA

      Recordaba los relatos de su madre, ella hablaba de estepas donde escaseaban las lluvias, entonaba canciones que ofrecía a Balobedu y le dedicaba sus bailes para que regara la tierra. Tomasa había perdido la memoria de esos ritmos, nació esclava como sus hijos, como seguramente nacerían los hijos de sus hijos. El último llegó después de que el patrón la arrinconara en el segundo patio, lo había amamantado junto al hijo de la señora Josefa, tenía el pelo lacio del amo y los ojos color de cielo aunque su piel era oscura. Esa combinación hacia que fuera más maltratado  —Pardito alimenta los caballos, pardito ayuda a carnear— y recibía los golpes de todos: de los negros porque les recordaba a sus verdugos, de los blancos porque ponía en evidencia sus flaquezas.
     Todo el esfuerzo de Tomasa estaba dirigido a tratar de comprar la libertad, hacia trabajos a escondidas, lavaba la ropa en otras casas y ocultaba  las monedas en bolsitas que distribuía en lugares impensados.
     Ese año, comenzaron los fríos y las lloviznas temprano. Era mayo, percibió una agitación distinta en quienes la rodeaban, la señora sacó su vestido nuevo y la puso a limpiar la sala principal con mucho esmero, le hizo quitar el polvo a los cuadros de los finados y lustrar las tazas de plata. Un día, cuando fue a comprar el maíz le hablaron de la libertad y se burlaron de ella porque no se había enterado de que los godos no mandaban más. Volvió agitada, se tropezó varias veces mientras corría con los zapatos ajenos que le dejaban la mitad del pie a la intemperie, durante los próximas semanas esperó y esperó alguna noticia, pero solamente le dieron más tareas, ningún anuncio, nada. 
    Continuó fregando, cocinando, esquivando a los hombres que la manoseaban, se burlaban y le gritaban vieja. Siguió escondiendo monedas que se le extraviaban entre el hacinamiento y la pobreza. Con el tiempo se volvió más sabia y entendió que se podía dar el mismo nombre a cosas distinta, y que la palabra libertad no quería decir para todos lo mismo.

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