LA GUERRA

 Los combatientes.

Son hortelanos que desertan

de las verduras.

Carpinteros que enlodan

su piel teñida por las resinas.

Médicos que auscultan

el fragor de la artillería.

Son ingenieros que destruyen

los puentes que diseñaron

y mercaderes que ultiman

a sus posibles clientes.

 

Todos parecen soldados

pero  pocos eligieron

esgrimir el odio.

Serán en el triunfo o la derrota,

parias,

portadores de historias imposibles,

erráticos maleteros de pesadillas.

 

El tañedor  de cuerdas

habrá  sacrificado los dedos

y el poeta

desconfiará de la palabra.

 

Los combatientes.

No son traficantes de muerte.

No desean el derrumbe

de los peculios.

No decidirán alianzas hegemónicas

ni serán inmortalizados.

 

La madera, las frutas, los ladrillos,

el agua, los juegos, la risa,

la mirada amorosa,

eran su  corona.

Ellos fueron despojados.

 

 

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