EL HAMBRE

 

Viene montado en la mezquindad

y galopa feroz como el viento.

Escolta a los ignorados

que tienen una cicatriz ancestral

tatuada en la memoria.

 

Se hereda

como la piel oscura,

como las piernitas flacas del abuelo,

como una biografía despojada

de cumpleaños y de cuentos.

 

Ese cíclope

que David no puede derrotar,

es una contienda

para multitudes, 

no para el héroe solitario.

 

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