Te llevo a donde voy
Le
ruego al amanecer que te acuchille
y
desparrame el polvo de tu fealdad
en
los cuatro puntos cardinales,
pero
aquí sigues
ocupante
del miedo,
agazapado
en las vísceras
¿Quién
habrá marcado tu frente?
¿Qué
saliva sagrada te apadrina
para
que la voluntad no te lastime?
Aquí
estás
dispuesto
para usurpar los abrazos
y marchitar
las flores del sexo.
Suelo
fingir que ya te has ido,
simulo
el paso audaz y la risa niña,
pero
aquí estás
y
como un lobo esperas que algún día
simplemente
me distraiga
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