Porque hoy tengo
la
misma densidad
de
la niebla,
su misma calma pingüe,
el
peso específico pendiente
y
la tensión superficial porosa.
Porque
me esponjan
vapores
antiguos,
es
tan fácil hoy,
husmearme
las palabras.
Las
palabras desecho.
Las
palabras fungosas.
Las
palabras rancias.
Palabras
que apenas se deshidraten
volveré
a sepultar
o
endilgaré a otros.
Palabras
que negaré
por
tercera vez
apenas
crepiten como sal
y
escandalicen.
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