LO QUE LLAMAMOS AMOR


Antigua escritura mi cuerpo asedia   tus   señales
Me gustaría labrar citas en el palimpsesto de tu espalda,
trazar   mapas que   urbanicen tus  domingos
Me gustaría preservar el camino y  el zapato,
el viento que  traqueteamos  y la memoria de la  arena

He nacido para porfiar.
En el ala de tu sombrero  como una catedral gótica
edifico mi cabeza, anudo mi  galope a tus potros,
dibujo  ojos en el brocal  de las ojeras,
dejo  que los ángeles me hojeen los deseos
                                                                        los miedos

He nacido para sembrar.
Cuando nuestros balbuceos  germinan, cuando vociferan,
trepan  las lenguas de las células, el sudor escurre sus  relatos,
mi arado bebe los recorridos arcaicos de tus sueños.


Hay cosechas que se anuncian
Si la piel babea el contorno impreciso del encuentro,
promesas atesoradas desde el origen detonan la apetencia
porque lo que llamamos amor puede nombrar el mundo
o nombrarnos  sólo hoy,
sólo a nosotros.


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